"TAN SOLO POR LA EDUCACIÓN PUEDE EL HOMBRE LLEGAR A SER HOMBRE."

Immanuel Kant

NOVEDADES | EL MIRADOR: Los cuatro elementos de la Naturaleza en el IBA

30/04/2018

Agua, Fuego, Tierra y Aire son los cuatro elementos de la Madre Naturaleza y se los puede encontrar en Ella, en los Otros y en Nosotros.

Mira profundamente en la naturaleza y entonces comprenderás todo mejor.
Albert Einstein
El Universo, la casa en la que habitamos, incluso nuestros cuerpos los contienen. Los cuatro elementos abrazan la esencia formadora de objetos y sujetos, característica de los Pre Socráticos de la Grecia Antigua, representando a través de la Filosofía, la Ciencia y   la Medicina la comprensión del Cosmos, donde todo existe y coexiste.
La Tierra, el primer elemento, es el alma de las montañas, las colinas, los ríos y océanos, las casas y los edificios, las selvas, los bosques y los desiertos.
Podemos imaginarnos el inmenso poder del que está dotada la Tierra, que nos sustenta a seres humanos, plantas, animales.  Ella es depositaria de las fuerzas eléctricas y magnéticas, constituyendo la base y la protección de todos los que la habitamos. Además, constituye la base de todas las empresas humanas ya que, sin ella, se detendría toda la creación.
Con su peso ¿cómo hace para girar?, ¿cómo puede ser que los que vivimos en ella no sintamos esa rotación? Éstos y otros son interrogantes que nos llevan a reflexionar sobre su majestuosidad y acercarnos a la respuesta de que lo puede hacer porque es La Madre Tierra, y como toda madre, tiene el don de mantenernos firmes y seguros.
El Agua, aunque a veces no se vea por estar en los interiores o ser subterráneas, es el segundo elemento. Está presente en toda la Tierra, es la que inicia el principio vital de la humanidad, es la responsable de la evolución de la vida y la sostiene sobre la Tierra. Simboliza la pureza, la limpieza, la frescura, la liviandad y la calma.
El tercer elemento, es el Fuego. Tiene “poderes mágicos...” que permiten mantener la temperatura del cuerpo en equilibrio con 36°; aparece con la frotación de dos piedras y entre otros beneficios, es el responsable de que hoy vivamos en sociedades. Cuenta la historia que los primeros habitantes de la tierra, vivían solitariamente hasta que comenzaron a reunirse en torno al Fuego. Este les permitió calentarse y sobrevivir a los ataques de las fieras, así como también, tiempo más tarde lo utilizaron para el cocimiento de los alimentos y elaboración de sus herramientas. El fuego símbolo de la pasión, fuerza, calor, poderío, unión…
El Aire, el cuarto elemento, es el que nos conecta con la vida, con la respiración. Es la representación de todos los seres en vida. Cuando respiramos profundo estamos tomando, simbólicamente vida y en contrapartida, el paso a la muerte se da con el último aliento.
El cuerpo humano está compuesto e incluye la interacción de los cuatro elementos. En el cuerpo propiamente dicho con sus músculos, huesos, órganos, células…está la Tierra; en los líquidos fluidos está el Agua; el Fuego está en los procesos de combustión y el Aire en la respiración.
Vivimos ligados permanentemente a ellos, no sólo porque estamos en un mundo que los contiene, sino también porque somos gracias a ellos.
El alimento que ingerimos, el agua que bebemos, el calor que recibimos del medio y el aire que respiramos, responden a la base de toda actividad propia de los seres vivos. De los seres humanos dependen nuestras acciones para la garantía de mantener el equilibrio ecológico entre estos gigantes que conforman la NATURALEZA.
La concientización de estos cuatro pilares de la existencia, en armoniosa conjunción permanente en nosotros mismos y con los otros, me recuerda una hermosa plegaria a la Madre Tierra que dice: “Tierra mi cuerpo, agua mi sangre, aire mi aliento y fuego mi espíritu.”
En el Instituto Buenos Aires se inauguró en el 2017, una galería que conecta dos grandes bloques del edificio en el segundo piso. La misma lleva el nombre ¡Los Cuatro Elementos! En la misma se puede comprobar la existencia del Fuego, representado por el hogar para entibiarnos en invierno; el Aire que traspasa las ventanas e invita a absorberlo y llenar nuestros pechos; la fuente que garantiza el fluir de la vida con su líquido elemento, el Agua; y la Tierra que nos regala flores y plantas que, además alegran nuestros ojos. Este lugar simboliza desde su génesis y su nombre, el bienestar físico y emocional de quienes lo transitan y disfrutan. Una invitación a vivenciar esta placentera experiencia.